Dos antiguos alumnos del Colegio Santísima Trinidad Plasencia, Ángel Alonso Gómez y Luis Higinio Vicente, han alcanzado el tercer puesto nacional del prestigioso concurso “Global Management Challenge”, la mayor competición de estrategia y gestión de empresas del mundo.
La final nacional se celebró el día 14 de marzo en la Cámara de Comercio de España en Madrid. La ceremonia de clausura el día 15 en la sede del Banco Sabadell en Madrid.
Ángel Gómez Alonso cursó el Grado en Ingeniería de Telecomunicación (2011-2015) y cursa actualmente el Máster en Ingeniería de Telecomunicaciones con doble titulación en Madrid y en Turín, aunque reside en Munich, donde realiza el Trabajo Fin de Máster en una empresa alemana.
Luis Higinio Vicente, cursó el Grado en Ingeniería Aeronáutica (2011-2015) y cursa actualmente el Máster en Ingeniería Aeronáutica con doble titulación en Madrid y en Milán, donde reside.
Nos narran su experiencia:
(ÁNGEL): A comienzos de octubre, Luis Higinio me propuso participar en esta competición con su compañero de piso de Milán y otro chico que conocía de la carrera que vivía en Munich -los tres se conocían de la carrera (Aeronáutica)-. Casualidades de la vida, el compañero que vivía en Munich es vecino mío. Nos decidimos llamar “Exiliados UPM”, ya que ninguno vivimos en España. A partir de octubre, empezamos a quedar una vez por semana para decidir la estrategia que debíamos seguir.

(LUIS): Mi relación con la susodicha competición comenzó en 2015, puesto que participé con un equipo en Madrid. La experiencia fue excepcional y muy motivante, hasta el punto de dedicarle en ocasiones más tiempo que a los propios estudios, sin embargo mi equipo no fue capaz de acceder a la final en aquella oportunidad, por lo que me prometí a mí mismo que en el futuro lo volvería a intentar. En 2016, debido a las movilidades internacionales, no pude participar, pero en este curso actual me aseguré de hacerlo.

Empecé a formar el equipo pensando en personas que, aparte de tener la mentalidad de ingeniero(análisis de gran cantidad de información, focalizar las variables más importantes, trabajar bajo presión…), también estuviesen interesados en complementar su formación con una competición enfocada al mundo de la gestión empresarial, dado que en la actualidad y en el futuro próximo, lo más probable es que muchos de nosotros terminemos en posiciones similares que puedan parecerse en cierta medida a lo experimentado en esta competición.
Convencí a dos compañeros de la carrera que conocía de primera mano; y luego pensé que ya tocaba hacer algo con Ángel pues, desde que en 2º de Bachillerato convencimos a toda la clase para ir a Berlín de viaje fin de curso en vez de a París, no habíamos vuelto a hacer nada juntos. Convercerles no fue difícil, simplemente vendiéndoles que somos una cantidad ingente de ingenieros en el mercado laboral actual, y que para diferenciarse hay que hacer cosas que se salgan de la pura ingeniería.

Una vez formado el equipo, comenzamos la conexión Múnich-Milán, dado que los miembros del equipo nos encontrábamos en ambas. Se estableció un método de trabajo basado en la división de la empresa en cuatro áreas (Marketing, Recursos Humanos, Producción y Finanzas), de manera que cada uno era el responsable de investigar cómo mejorar y optimizar dicha área. Nos juntábamos una o dos veces por semana para poner todo en común y tomar entre los cuatro la decisión que debíamos enviar, con lo que al final aprendimos de todos y cada uno de los sectores de la empresa.

La competición comenzó en noviembre con la primera fase formada por 464 equipos, en la que nos clasificamos quedando primeros de nuestro grupo. La segunda fase (64 equipos) tuvo lugar entre enero y febrero, resultando en un nuevo primer puesto que nos metía de lleno entre los 8 equipos finalistas que accedían a la final de España. Dicha final tuvo lugar el 14 de marzo en la Cámara de Comercio de España en Madrid, siendo un día intenso donde debíamos completar una fase como las anteriores con la diferencia de realizarlo todo en un día en lugar de en 5 semanas como se desarrollaron las fases anteriores, por lo tanto mucho más desafiante y con mucha más presión. El equipo se desenvolvió bien, manteniéndonos segundos durante toda la final, llegando a la última decisión con ciertas opciones de victoria que nos llevó a tomar una decisión más arriesgada para intentar adelantar al primero, pero no resultó. Finalmente,obtuvimos un tercer puesto que nos hace estar orgullosos, puesto que en noviembre tres de los cuatro miembros no sabían ni las áreas en las que se dividía una empresa, siendo mi objetivo de llegar a la final nacional casi una utopía; sin embargo, con trabajo, dedicación, motivación y buena disposición, las cosas acaban saliendo incluso mejor de lo que te esperas, demostrando que lo imposible es más que posible, como es haber quedado entre el 1% mejor de 464 equipos (1900 personas).

En resumen, experiencia muy gratificante y altamente recomendable, que nos ha facilitado un profundo aprendizaje del complejo funcionamiento empresarial mediante una forma de enseñanza práctica junto con la promoción del emprendedor, algo que, en lo que a España se refiere, está aún naciendo, aunque es tranquilizador ver cómo cada vez más jóvenes tenemos la semilla en la cabeza de querer emprender y ser nuestros propios jefes en un futuro.

Por último, pero no por ello menos importante, queríamos hacer partícipe de este éxito al Colegio, dado que fue una parte fundamental de nuestra formación y el lugar que permitió que Ángel y yo nos conociésemos, por lo que un procentaje de lo que consigamos será siempre suyo.

Desde su Colegio les deseamos mucha prosperidad en la búsqueda de trabajo, que parece ser que es el siguiente paso que tienen que dar. Sus profesores sabemos que están plenos de excelencia académica,  pero que además dominan el arte del saber estar, del compañerismo, del sentido del humor y de la lucha por los ideales.